Se ha dicho de los iniciados en el Orden que "se reconocen por signos, toques y palabras misteriosas". Pero hay formas más sencillas de reconocer a un iniciado. Con los años, el contacto fraternal con aquellos y aquellas mejor formados, el estudio de las Enseñanzas tradicionales, las Ceremonias, el desempeño de cargos ritualísticos y administrativos, la meditación, las experiencias, van dejando su huella en la personalidad. Y ello, también se manifiesta.
Es así que la observación, durante muchos años, de un elevado número de integrantes perseverantes de esta Potencia, nos ha permitido "destilar" aquellos rasgos fundamentales, y que, por darles algún nombre, les hemos llamado:
LOS SIGNOS SECRETOS DE LOS INICIADOS
EL INICIADO ES PACIENTE. su principal y más importante victoria es la conquista del dominio de su propia vida, en lo social, laboral y familiar.
En principio, el iniciado trata de vencer a sus oponentes con la bondad. No los odia, sino que por el contrario, procura inspirar en sus enemigos la simpatía que ayude a transformarlos, para así romper el interminable círculo vicioso de los desafíos y las venganzas.
No los persigue, sino que sufre la cizaña que ha crecido a su alrededor como lo hace el trigo, que se eleva aún más alto para seguir recibiendo la luz del Sol, y esperando que las mismas leyes naturales, a su tiempo, premien, castiguen y seleccionen.
No muestra una desordenada precipitación para realizar cosa alguna, sino que espera hasta "recibir" las órdenes de su renacido Maestro Interior, que ilumina su mente con acertados impulsos e intuiciones, desde su corazón.
EL INICIADO ES LIBRE. Entendiendo por LIBERTAD la habilidad que todos poseemos de hacer y decir lo más adecuado en el momento más oportuno, el iniciado procura aplomar sus palabras y obras para construir sobre las fuerzas gravitacionales de la realidad concreta en que vive. Se ha dicho "y la Verdad os hará libres". Porque el estudio de la verdad científica, técnica, religiosa o filosófica, hace más ADECUADA Y OPORTUNA nuestra conducta, o sea, más libre.
EL INICIADO ES BONDADOSO. Rara vez aparece triste o melancólico, ceñudo o con una mirada de desprecio en su rostro. Él o ella actúa bondadosa y amablemente con todos y está listo a prestar ayuda a su prójimo.
Aunque es diferente al común de las gentes, trata de amoldarse a quienes le rodean en sus hábitos y costumbres TANTO COMO SU SALUD Y DIGNIDAD LO PERMITAN. Resultan por ello los iniciados una agradable compañía. Saben cómo conversar, así con el actualmente poderoso como con el actualmente débil, con el instruido como con el ignorante, inspirando el respeto en cualquier clase de sociedades.
EL INICIADO NO SIENTE ENVIDIA. A menudo, está contento con su suerte, o al menos SABE que tiene lo que ha merecido tener. No pierde su tiempo ni su fuerza en el estéril juego de "echar la culpa". Busca trabajar DENTRO de sí y en sus relaciones interpersonales para progresar. Y no se lamenta demasiado por las ventajas, riquezas o privilegios que poseen otros, deseando lo mejor para todos.
Él --o ella-- sabe que OBTENDRÁ LO QUE DESEE, más tarde o más temprano, ya que tiene a su favor toda la eternidad del tiempo y la pluralidad de Mundos, en virtud de la Ley de la Continuidad de la Vida, así como el conocimiento de las leyes naturales y espirituales, como la Ley de Compensación o Karma.